Budismo

La escuela budista vivió una profunda transformación con la llegada del monje Tamo (Bodhidharma) al templo de Shaolín, que pronto se convirtió en el centro más famoso de las Artes Marciales y de la Meditación, dando origen al budismo Shang y al Kung Fu. Así, el Chi Kung se convirtió en la práctica medular del autodesarrollo físico y espiritual.

A Tamo se le atribuyen dos breves libros, que fueron conservados en secreto por los maestros de las Artes Marciales. Estos dos clásicos conforman los pilares de toda escuela posterior del estilo interno (nei chia) de Artes Marciales, y son probablemente los textos más influyentes en toda la historia del Chi Kung.

El primero se llama Yi chin ching (Clásico de la transformación de los tendones) y el segundo, más esotérico, se titula Hsi sui ching (Clásico de la limpieza de la médula). Estos dos volúmenes abarcan todo lo que hay de ejercicios de estiramientos y relajación básicos que preparan el cuerpo para la Meditación, la práctica de las Artes Marciales y prácticas más avanzadas de alquimia interna, que incluyen técnicas para transformar la esencia en vitalidad espiritual.

En la escuela budista se desalentaba el cultivo del poder personal a través del trabajo de la energía interna, por el riesgo que hay de desviarse del sendero. Se cultivaba la respiración como punto de concentración en estilo de meditación samatha (quietud) y vipassana (penetración espiritual).

Estas restricciones se aplicaban sólo a los monjes, los laicos observaban una fusión sincrética con el Taoísmo.


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Referencia:

Instituto Bodhidharma Argentina. Home page. 2004. – http://www.bodhidharma.com.ar