La Curación

La curación de enfermedades

Tras años de experimentación, los médicos chinos llegaron a la conclusión de que algunos movimientos no sólo resultaban útiles para mantener la forma física sino que, bien empleados, podían incluso sanar algunas enfermedades. Basándose en los conocimientos médicos relacionados con la circulación de Qi, se llevaron a cabo investigaciones destinadas en pro del diseño de movimientos de carácter eminentemente terapéutico. Como es natural, algunos de ellos no diferían en modo alguno de los empleados para preservar la salud. Ello no debe causar sorpresa ya que son muchas las patologías derivadas de un desequilibrio en la energía Qi. Si el estancamiento se prolonga, los órganos se ven irremediablemente afectados pudiendo incluso resultar dañados. De hecho, siempre y cuando la patología se limite a su condición de estancamiento de la energía Qi sin daños físicos, los ejercicios de Qi Gong empleados para el mantenimiento de la salud podrán muy bien emplearse para el reajuste de la circulación y el tratamiento del problema.

En cambio, si la enfermedad ya fuera lo suficientemente grave como para que los órganos físicos sufran disfunciones, entonces la situación podría tornarse crítica. En ese caso, se debería recurrir a un tratamiento específico, que podría ser la acupuntura, la administración de plantas medicinales o una operación. Algunos de los ejercicios propios de Qi Gong están diseñados para acelerar el tiempo de curación y convalecencia, e incluso para sanar la enfermedad. Las úlceras y el asma, por ejemplo, pueden curarse mediante la realización de ciertas rutinas muy sencillas. Recientemente en Taiwan y en la China se ha llegado a la conclusión de que algunos de estos ejercicios son eficaces para el tratamiento de determinados tipos de cáncer.

La digipuntura (acupresión) o el masaje de Qi Gong son terapias alternativas que prescinden del empleo de agujas para efectuar el ajuste de la energía Qi. Por lo general, estas terapias son ejecutadas por expertos en Qi Gong capaces de usar el Qi de su propio cuerpo con el fin de equilibrar la energía del paciente a través del tacto o la acupresión. Estas prácticas son comunes al Qi Gong chino y al masaje característico del Shiatsu japonés.


 

Referencia:

Autor: Jwing-Ming Yang, en su libro: “Guía fácil de Qi Gong”. Barcelona, España. Ediciones Robinbook S.L., 2000.