La Salud

El mantenimiento de la Salud

El objetivo fundamental de los estilos de Qi Gong pertenecientes a esa categoría es la consecución de la tranquilidad mental y espiritual, la paz y el equilibrio. Una vez alcanzado el equilibrio mental, puede usted llevar a cabo determinados ejercicios en movimiento que contribuyen al mantenimiento de la fuidez y el equilibrio en la circulación de la energía Qi. Esta categoría emplea tanto la meditación estática como las prácticas meditativas en movimiento.

Se cree que muchas patologías tienen su origen en los excesos mentales y emocionales. Estas emociones consumen grandes cantidades de energía Qi y causan, por tanto, el estancamiento de los canales y los sistemas de órganos, manifestándose entonces la enfermedad. A modo de ejemplo: la depresión puede causar úlceras de estómago e indigestiones. Los estados de tristeza prolongada tensan y comprimen los pulmones y, paralelamente, el miedo altera el funcionamiento normal de los riñones y la vejiga. Los practicantes de Qi Gong en la China concluyeron que el primer paso para la prevención de enfermedades consiste en equilibrar y sosegar los pensamientos. A esto se le llama “regular la mente” (Tiao Xin). Con la mente en calma, la persona adquiere un estado de neutralidad emocional que de manera automática propicia la autorregulación de Qi y corrige cualquier desequilibrio.

En el uso de la meditación estática como medio para preservar la salud, gran parte del entrenamiento está enfocado a la eliminación de todo pensamiento que nos aparte de una mente clara y en calma. Cuando uno vislumbra esta paz, el flujo de emociones y pensamientos se ve frenado y puede sentir la ya citada neutralidad mental y emocional. Esta clase de meditación supone algo parecido a la práctica de un autocontrol de carácter emocional. En este estado de “ausencia de pensamientos”, la persona experimenta una relajación inusitada que le permite la relajación de sus órganos internos. Si el cuerpo se halla relajado, la energía Qi fluirá naturalmente vigorosa y suave, limpiará cualquier obstrucción presente en los canales repercutiendo todo ello en beneficio de la salud. Se trata de un tipo de meditación que gozó de gran popularidad entre los eruditos chinos de la antigüedad.

Los médicos chinos descubrieron que ciertos movimientos o ejercicios incrementaban la circulación de Qi en los órganos internos. Alguno de estos movimientos se asemejan a las evoluciones que llevan a cabo algunos animales. No cabe duda que para que un animal sobreviva en estado salvaje deberá desarrollar un instinto de conservación de su cuerpo. Parte de este instinto guarda estrecha relación con la producción y la conservación de la energía Qi. Los seres humanos hemos perdido alguno de estos instintos puesto que son muchos los años transcurridos desde que optamos por vivir alejados de la naturaleza. Una de las rutinas de Qi Gong más típicas que todavía se practica en la actualidad recibe el nombre de Wu Qin Xi (los cinco deportes de animales). Otra de ellas es Las ochos piezas de brocado.

Algunos estudiosos de este noble arte profundizaron en sus principios derivados de una observación milenaria de la naturaleza. Repararon en que la circulación de Qi corporal varía según las estaciones, por lo que no sería mala idea colaborar con el cuerpo y realizar esos pequeños ajustes tan necesarios para mantener la correcta circulación de dicha energía. Notaron que durante cada estación diferentes órganos presentaban problemas muy característicos. Un ejemplo: a principios del otoño los pulmones tienen que adaptarse a un aire más fresco y seco. Al tiempo que este ajuste se lleva a efecto, los pulmones podrían sufrir alguna disfunción, hecho que suele provocar ciertas molestias cuando no un resfriado.

El aparato digestivo también se ve afectado durante los cambios estacionales. El apetito puede muy bien aumentar, y puede plantearse una diarrea. Si la temperatura desciende, la vejiga urinaria y los riñones le causarán algunos problemas. Dado que los riñones se hallan sometidos a una cierta tensión, podría dolerle la espalda. Centrándonos en estos desarreglos estacionales de Qi, cabe señalar que los que practican la meditación tienen a su disposición una serie de movimientos que aceleran los ajustes corporales.


 

Referencia:

Autor: Jwing-Ming Yang, en su libro: “Guía fácil de Qi Gong”. Barcelona, España. Ediciones Robinbook S.L., 2000.