Según Liu Dong

A continuación le acerco la palabra de otro gran maestro, Liu Dong:

“¿Qué es el Qi gong? Una definición resumida nos diría que se trata de un conjunto de ejercicios y movimientos corporales destinados a combatir o prevenir determinadas enfermedades, desde la perspectiva de una prolongación de la vida y de la conservación del buen estado de salud.

Otra definición, menos restrictiva, consiste en considerar el Qi Gong como una forma de comportamiento cuya justificación se basa en un gran pensamiento filosófico, y que tiene como objetivos mostrarnos el camino hacia el conocimiento de la naturaleza humana, permitirnos tomar conciencia del valor de la vida y de sus limites, y guiarnos por la senda de la sabiduría.

El ser humano vive para la realización de sus deseos. A diferencia del resto de los animales, ha sabido, a lo largo de los años, superar sus propias limitaciones y conseguir logros notables. Su sed de conocimiento debería conducirle al estudio de los secretos de la vida. El gran pensamiento filosófico, nacido en china hace varios milenios, y en particular el pensamiento de los maestros taoístas, ha demostrado ser una tentativa hábil y notable de descripción y explicación de los fenómenos que regulan las mutaciones del universo: “El hombre vive en el mundo, domina el mundo, pero no pude evitar ser victima de su propia versatilidad: aquí progresa, allá retrocede; tan pronto se expone como se protege; tan pronto se siente colmado como humillado…”

En nuestra época, el mundo se ha adentrado en una civilización científica y materialista. Las ciencias y las tecnologías actuales han permitido enviar hombres a la Luna, posibilitando asimismo enviarlos a otros planetas. Gracias a la miniaturización extrema de los componentes electrónicos y a la utilización de satélites geoestacionarios, el mundo como un todo se encuentra encerrado en una compleja y tupida red que permite a los seres humanos establecer la comunicación, de forma casi instantánea, entre diferentes puntos del globo, con independencia de la distancia que medie entre ellos. Por lo que respecta al cuerpo humano, los progresos realizados han comportado un grado elevado de bienestar. Al mismo tiempo, y como contrapartida, el ser humano tiende a olvidar la naturaleza, a distanciarse, de forma progresiva de su medio natural, a vivir constantemente bajo tensión, a no cuidar como debe de sí mismo y a hundirse en la preocupaciones; en resumen, a comportarse de forma poco razonable.

Tenemos un derecho legítimo a plantearnos la pregunta de sí, en retrospectiva, todos estos progresos científicos y tecnológicos han aportado algo apreciable al ser humano. En el plano material, ellos parecerían indiscutibles, mientras que en el plano afectivo, la respuesta es más bien negativa. El ser humano manifiesta dificultades para progresar en el camino de la felicidad pareciendo, hasta el momento presente, incapaz de imponer el respeto a la vida humana y proteger el planeta en que tiene forzosamente que vivir. Las actividades humanas comportan, muy a menudo desarreglos en el medio natural. Los desarrollos científicos actuales no se vinculan más que al incremento del disfrute de bienes materiales, desdeñando totalmente las aspiraciones de la naturaleza profunda del individuo. Cuanto más desarrollada está esta civilización materialista, más pone en evidencia los aspectos más sombríos del ser humano, más aleja a éste de sus raíces y más deshumaniza a la sociedad.

Como no nos sentimos satisfechos de la sociedad contemporánea, deseamos que el ser humano despierte. ¿Cómo conseguir llamar su atención sobre su propio cuerpo, para que reconcilie su naturaleza con los adelantos de la ciencia?

A partir del pensamiento filosófico de la china antigua y de la práctica del Qi Gong, esperamos poder ayudar a que las personas reencuentren su verdadera condición humana y recordarles las nociones de bondad y belleza.

Para que la vida tenga sentido, para que su existencia sea feliz, el ser humano debe saber que tiene a su disposición dos talismanes poderosos: el primero es la quietud, el segundo la armonía. Por medio de la quietud podrá alcanzar una mejor compresión de la naturaleza; en la búsqueda de la armonía con el universo.

La noción de quietud designa, generalmente, el reposo del cuerpo y la tranquilidad del corazón, es decir, del espíritu. Nuestros antepasados solían decir: “una vela grande encendida, colocada en el medio de una corriente de aire, se consumirá deprisa, mientras que una vela pequeña igualmente encendida, pero colocada dentro de un recipiente, tardará mucho en extinguirse”. Este ejemplo ilustra el principio de conservación ligado a la quietud.

Después del nacimiento, el Qi inicial se aloja entre los riñones. Para el ser humano, se trata de la energía más fundamental. Cuanto más rápidamente se gaste este Qi inicial, más corta será su vida. Por el contrario, aspirando a la quietud, redundará en la prolongación de su vida. Los maestros taoístas denominaban a esta actitud Bao Qi Ping, lo que podría traducirse como “preserva el frasco de la energía”.

El reflejo de la luna sobre las aguas quietas de un lago es perfectamente discernible. Sin embargo, si agitamos la superficie con un palo, la imagen se desdibuja y el reflejo de la Luna se emborrona. El espíritu del ser humano es comparable al agua de ese lago. Si está agitada, ningún espectáculo de la naturaleza podrá reflejarse en ella con nitidez. Tan sólo en un estado de quietud del corazón, de claridad de espíritu y pensamiento, podrá la belleza del paisaje enviar al cerebro informaciones claras y nítidas que serán transmitidas, a través del todo el cuerpo, a cada una de nuestras células.

La armonía es símbolo de concordia, de buen entendimiento. La armonía entre el Cielo y la Tierra hizo nacer a los Diez Mil Seres. Cuando reina la armonía entre el soberano y sus ministros, el pueblo es feliz y próspero. La armonía entre padre e hijo es sinónimo de seguridad y gozo en el hogar; entre hermanos significa ayuda fraternal mutua; la existente entre los esposos engendra la calma en el “apartamento de las mujeres”; la que reina entre amigos implica su apoyo mutuo. La armonía es el camino que conduce a la alegría de vivir.

¿Por qué vivimos? ¿Cuál es el objetivo? Ésta es la pregunta para la que debemos intentar hallar respuesta. La salud y la longevidad tienen por sí mismas poco valor, si no nos aportan la alegría de vivir.

El sol es un gran productor de energía. Calienta e ilumina el mundo. A los antiguos, que atribuían cualidades humanas a los cuerpos celestes, se les antojaba que el Sol hacía gala de nobleza y generosidad, al ofrecer luz y calor a los Diez Mil Seres. Creían igualmente que el resto del universo, el Cielo y la Tierra, evidenciaban un comportamiento semejante. Sugerían en consecuencia a los humanos que imitaran este comportamiento altruista, preconizando determinados ejercicios destinados a purificar su espíritu y a tratar de superarse a sí mismos, dando muestra de una mayor solicitud y buena voluntad hacia sus semejantes.

Deseo que, siguiendo el ejemplo de nuestros antepasados, sepamos encontrar cada día nuevas inspiraciones, de modo que cada uno de nosotros, en nuestra propia esfera personal, puede contribuir a crear mejores perspectivas de futuro. Para conseguirlo, nada nos resultará más eficaz que los dos poderosos talismanes que son la quietud y la armonía.”

 

Chi Kung - Liu Dong
Maestro Liu Dong


 

Referencia:

Autor: Liu Dong. Prefacio en su: “Qigong: La vía del Sosiego”. Barcelona, España. Editorial Kairós, 2001.